Caso García Belsunce. “Seis o siete tiros”: la cámara oculta que puede ser clave en la acusación contra Nicolás Pachelo

En la última audiencia donde se ventilaron las pruebas de la acusación, el Ministerio Público Fiscal presentó su carta más fuerte, que puede ser clave en el juicio por el homicidio de María Marta García Belsunce: una cámara oculta hecha en noviembre de 2003, donde Mario Rivero, un hombre que trabajó como casero en la tosquera de la familia de Nicolás Pachelo, el exvecino del country Carmel acusado de ser el autor del crimen, relató que a pedido del sospechoso compró 15 balas calibre 32 largo, como las utilizadas por el homicida, y recordó que el imputado practicó tiro en la tosquera familiar.

La cámara oculta fue hecha en su momento por el investigador privado Carlos Alberto González, un policía bonaerense jubilado que después del homicidio de García Belsunce trabajó para la familia de la víctima, contratado por los abogados Oscar Salvi y Alejandro Novak.

González hoy declaró como testigo ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N° 4 de San Isidro, integrado por los jueces Federico Ecke, Osvaldo Rossi y Esteban Andrejin, a cargo del debate. Su declaración y la difusión de la cámara oculta fue seguida con atención por Carlos Carrascosa y Horacio García Belsunce (h.), esposo y hermano de la víctima.

La cámara oculta y la investigación hecha por González ya habían sido mencionadas en la audiencia donde declaró como testigo John Hurtig, uno de los hermanos de la víctima.

¿Usted vio la filmación que se obtuvo de la cámara oculta?, le preguntó el 17 de agosto pasadoel fiscal Patricio Ferrari a Hurtig. “Sí”, fue la respuesta.

Hoy, antes de que fuera exhibida la cámara oculta, González hizo un relato de su trabajo como investigador privado. Recordó que acompaño a Hurtig a un bar de recoleta donde se reunió con Francisco Pachelo, hermano del sospechoso.

En ese encuentro, según dijo Hurtig bajo juramento de decir la verdad, Francisco Pachelo le afirmó: “Mi hermano mató a tu hermana”.

Francisco Pachelo, cuando declaró en el juicio, afirmó que, poco antes del homicidio de Carmel, su hermano Nicolás había comprado proyectiles calibre 32. A García Belsunce la mataron a balazos con un viejo revólver calibre 32.

González dijo que después del encuentro en el bar de Recoleta fue a dos comercios de Del Viso, en Pilar, donde supuestamente Pachelo había comprado los proyectiles: uno era una vidriería y otro un local donde se vendían pájaros y alimento, conocido como la pajarera donde adquirió 12 balas calibres 32 largo por las que pagó 11 pesos. Todo quedó registrado en una filmación hecha con una cámara, que luego presentó en una escribanía.

El investigador privado tuvo dos encuentros con Rivero, uno en noviembre de 2003 y en 2005. El casero declaró como testigo ante el fiscal Andrés Quintana en 2017. El representante del Ministerio Público pidió que se incorpore el testimonio por lectura.

Marcelo Rodríguez Jordán, uno de los abogados de Pachelo, se opuso a la difusión de la cámara oculta a la que calificó de prueba ilegal.

“Estamos dejando pasar cosas que no debería suceder. Nos negamos a esta exhibición de películas no autorizadas por juez alguno. Está prohibido distribuir prueba ilegal”, sostuvo Rodríguez Jordán. Calificó la cámara oculta como “clandestina”.

El juez Ecke, que cumple las funciones de presidente del tribunal, no hizo lugar a la queja de la defensa y autorizó la difusión de la cámara oculta.

“No tenga miedo”

Cuando todo estaba listo para que se pueda observar la filmación, el fiscal Ferrari y los abogados Gustavo Hechem y Sebastián Maison, que representan a Carrascosa y María Laura García Belsunce, hermana de la víctima, se pararon y se cambiaron de lugar para tener de frente la pantalla. En ese momento, Pachelo miró al representante del Ministerio .Público y lo invitó a sentarse al lado suyo. Le señaló la silla ubicada a su izquierda y le espetó: “Siéntese, no tenga miedo”. Ferrari, entre risas, respondió: “Quédese tranquilo, lo único que no tengo es miedo”.

La filmación comenzó con las visitas que hizo González a la vidriería y a la pajarera, el lugar donde compró los proyectiles calibre 32.

La cámara oculta continuó con el encuentro que el investigador privado tuvo con Rivero en noviembre de 2003. El testigo definió al casero como un “hombre de campo, humilde, totalmente creíble”.

En la grabación, a Rivero se lo notó un hombre de pocas palabras, con un vocabulario limitado, pero fue contundente en sus afirmaciones. Recordó haber ido con Pachelo a la denominada pajarera de Del Viso a comprar proyectiles calibre 32.

El casero de la tosquera sostuvo que él entro en el local. “Me mandó [Pachelo] a mí, él no se quería bajar”, dijo, según la filmación exhibida hoy en el juicio.

Rivero, según la grabación, dijo que Pachelo fue a la tosquera. “Vino por unos tiros. No salían todos los tiros. No sé si por por las balas o por el arma. Él me dijo que después el revólver me lo iba a dejar a mí”.

En otra parte de la filmación, Rivero sostuvo: “Tiró seis o siete [balas]. Me lo iba a dejar a mí [el arma]. Era un 32 largo”.

González le preguntó a Rivero si la compra de los proyectiles y la practica de tiro en la tosquera había sido en septiembre o octubre de 2002. El casero respondió: “O noviembre… hacía calor”. Y agregó que ya “tenía el lío del country”.

Para Rodríguez Jordán y Raquel Pérez Iglesias, los abogados de Pachelo, las referencias que hizo Rivero de “noviembre de 2002″ y del “lío del country” no pasaron desapercibidas. El homicidio de García Belsunce fue el 27 de octubre de 2002. Para la defensa fue un dato que no puede pasar por alto.

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